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Mostrando entradas de enero, 2015

En defensa del placer

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De alguna forma se ha colado en el consciente colectivo que sentir placer es pecaminoso o que está tejido con rasgos negativos que deben ser evitados. De esa forma, se tiñe de sospecha cualquier apelación a lo placentero y agradable, como si vivir fuera una larga penitencia que sólo sirve para demostrar que se es digno de recibir un premio luego de una existencia viviendo en la desolación y el dolor. En defensa del placer y el concepto de pecado Roberto Carlos, el cantante brasileño, en uno de sus cantos dice: "Será que lo que a mi me gusta es Ilegal, es inmoral, o engorda". Con dicha ironía presenta uno de los dilemas de muchas personas del mundo occidental, vivir permanentemente sospechando que de un modo u otro, el placer le está negado al ser humano que debe, para ser bueno y correcto, negarse a sí mismo cualquier apetencia que señale a la gratificación propia. La historia no es nueva, tiene una larga data. La sospecha hacia el placer está vinculada a una concepción fil…

Educación paterna y castigo físico, la violencia que se tolera

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Hay dos expresiones que se utilizan en el lenguaje coloquial como si fueran sinónimos, pero esconden profundas diferencias: castigo y disciplina. La palabra "disciplina" viene de la expresión latina "discipulus" la que a su vez se deriva de la expresión "discere" (aprender). Denota la idea de una persona que aprende y se deja enseñar. Por esa razón disciplina equivale al "orden necesario para aprender". Por otro lado, la expresión "castigo" procede del latín "castigare" y es un vocablo que se forma por dos dicciones: "castus" (casto, pero en el sentido de "ajustado con las reglas y los ritos") y "agere" (hacer puro o instruir en las leyes y ritos). En su origen tiene el sentido de imponer una corrección o reprimir, de allí que se derive la idea "castigador", como aquel que "impone el castigo". En otras palabras tiene un carácter punitivo y por ende es negativo en su sentido y…

El infantilismo detrás del machismo

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Existe una relación directa entre el Síndrome de Peter Pan, es decir, el negarse a crecer, y el machismo. El síndrome supone "falta de madurez o inmadurez personal". El machismo, en su forma tradicional, es simplemente otra cara del infantilismo descrito en la literatura especializada. Se caracteriza por una compleja y variada manera de interactuar con otros, no sólo con las mujeres, sino también con otros varones. Falta de compromiso Muchas varones actúan como si fueran personas adultas, cuando en la realidad cotidiana, especialmente en la relación con las mujeres de su entorno, se comportan como niños malcriados. No están contentos a menos que se haga lo que ellos sostienen, sin mediar argumento alguno. El infantilismo supone que la persona no es capaz de aceptar un no como respuesta, y por lo tanto, actúa como si el mundo debiera girar en torno a sus necesidades y deseos. Esto promueve la falta de compromiso con las necesidades de los demás. Un machista típico no tiene n…

Idealizar la pareja, no parece ser algo malo

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Nadie es perfecto, por eso no suele verse bien cuando una persona tiende a idealizar a su pareja. En el acervo cultural popular se cree que una persona que idealiza a otra persona vive fuera de la realidad y se expone a sufrir desengaños. Sin embargo, un estudio realizado en la ciudad de Buffalo, en EE.UU. con 222 parejas parece refutar este concepto. Los investigadores descubrieron que en las relaciones matrimoniales donde se idealiza a la pareja, a largo plazo, se tiene una convivencia más satisfactoria. La investigación fue publicado en el Journal of Psychological Scienceuna revista de la Association for Psychological Science. El estudio A las parejas se les realizó una encuesta sobre la percepción que tenían de sí mismos, su pareja y su matrimonio, la misma se repitió cada seis meses durante tres años. La información recabada se comparó con la realidad de las personas involucradas, el propósito era comprobar hasta qué punto la pareja era idealizada. Sandra Murray, psicóloga de l…

El peligro de una moral autoritaria

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La moral es necesaria, el autoritarismo no. Cuando se juntan estos dos elementos los resultados son inestables y explosivos, provocando en muchos casos, desajustes de personalidad, rebeldía y excesos que se podrían evitar con un enfoque más equilibrado. El autoritarismo, un mal endémico El autoritarismo supone que el padre o la madre tienen una función unilateral, donde las elecciones y decisiones de los hijos no importan. En un contexto autoritario las ideas propias y la posibilidad de crear se consideran subversivas y una conducta rebelde. Los padres autoritarios no permiten la libre expresión y la posibilidad de elegir algo contrario a lo que los padres están imponiendo. La imposición y la arbitrariedad son lo común y lo único esperable. La paternidad no es una democracia Es verdad que la paternidad no es una democracia, pero tampoco debe ser una tiranía. Es preciso que sea lo suficientemente flexible para entender que los individuos también tienen derecho a elegir y a razonar por…

Depresión infantil: tratamientos

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Creer que la depresión es solo una enfermedad que solo afecta a adolescentes y adultos es un mito. La realidad muestra que los niños también se deprimen y deben ser atendidos por los adultos.
Sintomatología

En ocasiones la sintomatología de la depresión puede ser confundida con otro tipo de situaciones, por eso es importante estar atento y consultar con un especialista en caso de tener dudas.

La psicóloga clínica Alma Isabel Pérez Salcedo señala que los síntomas de la depresión infantil se pueden dar en cuatro núcleos:
Síntomas anímicos: la característica más común es la tristeza que se expresa en sentimientos de abatimiento, pesadumbre, infelicidad e incluso irritabilidad. Es preciso entender que se refiere a cambios anímicos no comunes o que se producen de manera inesperada.Síntomas motivacionales: niños que de pronto muestran cambios que alteran su manera habitual de ser y se muestran apáticos, indiferentes y desinteresados en lo que en otro momento mostraban interés. En algunos casos …

Depresión infantil: el rol de la familia

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Dos son los factores que tienen más influencia en la vida de un niño: la familia y la escuela. En ocasiones se sobredimensiona una y se disminuye otra, sin embargo, ambos elementos son fundamentales en el desarrollo del individuo.
Familia y depresión infantil

Hasta la edad escolar la familia es el entorno más importante. Quienes acompañan a los niños en esta etapa, padres y/o tutores responsables, no solo deben velar por la salud física, también tienen que estar atentos a otros factores que incidirán notablemente en la vida futura del niño, entre ellos el manejo de sus emociones y la prevención de la depresión.

En esta etapa se marca el desarrollo posterior de la persona, no solo se adquiere el lenguaje y hábitos de vida, también se estructuran los afectos y las motivaciones del individuo. El rol de la madre

En la etapa donde la familia es el ente único de influencia del niño, la madre, especialmente juega un rol fundamental que ayuda o dificulta la integración social del infante. El apego…

Depresión infantil: cuando la escuela enferma

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Dos factores importantes permiten explicar la depresión infantil, el ambiente familiar, que con todas sus problemáticas propicia o previene estados emocionales alterados y la escuela, como elemento que colabora o entorpece la salud mental de los estudiantes.

En ocasiones la escuela se convierte en un estresor, que mal manejado culmina en estados emocionales enfermizos, provocando, entre otras secuelas negativas, cuadros de depresión.
Un estudio revelador

El psicólogo Luis Lozano presentó un estudio que concluye que un “20% de los niños que cursan estudios de primaria sufre síntomas depresivos”.

La investigación muestra que la infancia no siempre es tan feliz como presenta el mito, al contrario, suelen esconderse o ignorarse síntomas que podrían alertar a quienes tuvieran la preparación y el interés para darse cuenta de la situación.

El estudio señala que un 25% del alumnado da muestras de sentimientos de inutilidad, en otras palabras “sentir que no valen para nada”. En la misma línea estuv…

Reacciones de los niños frente a la muerte

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Nadie está preparado para la muerte de un ser querido, menos los niños, que ante esta situación se siente confundidos y perplejos, de allí la importancia de que los adultos entiendan sus reacciones.
Los niños y la muerte de un ser querido
Juan, de 6 años, perdió a su hermano mayor. La familia se concentró en su dolor y Juan quedó de lado, no por falta de amor, sino porque estaban tan conmocionados que no entendieron la importancia de su otro hijo era. En muchos sentidos, minimizaron su dolor. Después de varias semanas, Juan, un niño vivaz y extrovertido se ha convertido en alguien silencioso y que llora continuamente.Rosita tiene 7 años. Su hermana menor murió en un accidente en la piscina. Un día de paseo se convirtió en pesadilla. Sus padres se ocuparon de su otro hijo menor, y pensaron que como Rosita era mayor podría vivir la situación de una manera más madura. A pocos días del incidente Rosita ha desarrollado un miedo patológico al agua, no se acerca a una piscina. Sus padres lo in…

Los padres ante la muerte de un hijo

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No hay una forma única de reaccionar ante un hecho tan devastador como es la muerte de un hijo(a). No obstante, hay elementos comunes a las parejas y que se repiten de manera constante en quienes han pasado por la tragedia de ver morir a un hijo(a). Algunas de las reacciones que experimentan los padres son:

Sentirse responsables por la muerte del hijo o hija

Padres y madres se sienten responsables de proteger y cuidar a sus hijos, por esa razón cuando uno de ellos muere el primer sentimiento que sobreviene es el de culpabilidad y sensación de fracaso.

Sea cual sea la causa de muerte, lo primero que hacen los progenitores es sentir que fallaron, que deberían haber realizado algo para evitar que sucediera. Se culpan por sobrevivir y por no haber impedido ese hecho portentoso que es la muerte de un ser tan amado como es un hijo o hija.

Sin embargo, por mucho que la persona se sienta culpable, ese sentimiento no ayuda. Culparse a sí mismo no revive al hijo que ha partido.

Como señala Aída Roit…